Un perro andaluz: en la búsqueda del sinsentido
- expertosnosomos
- 24 nov 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 28 nov 2020
Este magnífico cortometraje no podía ser concebido ni gestado por otros que no fueran dos exponentes de gran calibre del surrealismo.
Por: D.M. Reyes.

El día de hoy les traigo un cortometraje, que, en la búsqueda del sinsentido, Luis Buñuel y Salvador Dalí mostraron los momentos quizás más perturbadores del cine, en su época y ahora. Pues a 91 de su estreno sigue escandalizando al espectador gracias a sus muy extrañas escenas. Estoy hablando de Un perro andaluz, de 1929.
Luis Buñuel y Dalí, en un ambiente de afinidad política, se lanzaron hacia un proceso creativo que nos puede volar la cabeza con las ideas que se plasmaron. Y es que quisieron crear algo con la única condición de que no se pudiera interpretar ninguna manera.
Los espectadores hemos buscado darle sentido a lo que estamos viendo, a lo que esconde la cinta; pues, aunque nada de lo que vemos debería tener sentido, podemos empeñarnos en buscar más allá de lo que el cortometraje muestra, inclusive más allá de lo que los mismos directores buscaban.
Puede que la cinta no tenga sentido, pero existen símbolos que no pasan desapercibidos. Dalí no pudo evitar, a pesar de todo, dejar caer lo que eran escenas características de su obra como las hormigas en una mano, los asnos muertos en los pianos o los propios pianos.
En cuanto a la trama, básicamente se puede decir que no existe. Se dedicaron a poner escenas que pudieran estar totalmente inconexas una detrás de otra consiguiendo así el surrealismo más puro conocido. Es simplemente un bombardeo de ideas e imágenes que los directores pusieron para que el espectador hiciera estableciera ciertas relaciones a nivel subconsciente, pareciendo así que lo que estamos viendo es un sueño, de ambos autores.
¿El resultado? Una película aséptica, fría e imparcial. Una cámara que filma y nada más. Ni juzga a los personajes ni los distorsiona. Y esto se lleva a tal extremo, que no existen la moral, el bien, el mal, la religión ni nada de eso. Son imágenes, símbolos y códigos que permiten la plena interpretación que varía en cada persona.
Los posibles significados son ilimitados e, incluso, se podría dar el caso de que, a medida que uno crezca, encuentre diferentes interpretaciones, lo cual hace aún más maravilloso este filme. Así que ni espacio ni tiempo, ni sueño ni vigilia se pueden llegar a comprender con seguridad mientras lo vemos. Personalmente, me parece un caos complejo, pero bastante bien hecho. Y me parece que es la única película o corto en el que un análisis puede durar más que la propia grabación. ¿Qué opinan ustedes?
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